Proyecto “Reconstrucción de la memoria histórica de la masacre del Playón de Orozco”

2016/01/14 No Comments Conflicto Armado y Violencia, Inicio, Lineas de Investigación, Noticias

En el marco del proyecto “Reconstrucción de la memoria histórica de la masacre del Playón de Orozco”, el grupo de investigación Oraloteca fue testigo de la misa en conmemoración de las víctimas.

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“Hoy hace 17 años, nuestras vidas cambiaron”[1]. El 9 de Enero de 1999 los Paramilitares incursionaron al Playón de Orozco, población campesina perteneciente a la jurisdicción del municipio del Piñón, Magdalena, a las 11 a. m, después de realizarse un bautizo colectivo (como es tradicional); mientras las familias celebraban y disfrutaban, llegaron a sus casas hombres armados identificados como Autodefensas Unidas de Colombia, que les indicaron agresivamente que deberían dirigirse a la plaza de la iglesia, donde fueron divididos por grupos y encerrados en el puesto de salud y en la iglesia. Con lista en mano llamaron a tres personas entre la multitud y los demás fueron escogidos “a dedo, a gusto, los llamaban por el corte de pelo o por sus facciones, el copete de gallo que venga aquí”[2], los ubicaron al frente de la iglesia sobre una cerca, algunos descalzos pero todos sin camisas, y a sangre fría con mucha sevicia, fusilaron, humillaron, torturaron y mataron a 27 de sus habitantes, entre la víctimas una mujer, quien en ese momento fuese la promotora de salud del corregimiento.

La masacre dejo heridas irreparables para los familiares de las víctimas, estas se vieron obligadas a desplazarse masivamente de su territorio, a vivir en condiciones de marginalidad y hacinamiento en el municipio de Pivijay, Magdalena, dejando sus bienes, animales y sus propiedades patrimoniales a la intemperie, debido al terror que los paramilitares infundieron en la región.

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Después de 17 años de dolor y sobre todo ausencia estatal, muchas de las familias que se desplazaron durante y después de la masacre, retornaron a su tierra tiempo después de lo sucedido, la falta de trabajo digno en los municipios vecinos, la discriminación por ser desplazados, el arraigo a su territorio, y su vocación como comunidad campesina fueron elementos que se conjugaron para que el Playón de Orozco renaciera de las cenizas como el legendario Fénix. La presencia y el control que ejercía este grupo paramilitar en la región, no fue obstáculo para que la comunidad playonera volviera a trabajar la tierra, cortar junco y tejer esterillas, el aguante de cada una de estas personas y la esperanza por reconstruir el tejido social, recuperar la alegría y la solidaridad que identifica a las personas del Playón de Orozco, han impulsado a que la comunidad anualmente recuerde lo sucedido como un acto de no olvido y dignificación de sus seres queridos.

El 9 de Enero del 2016 fue celebrada la misa en homenaje a las 27 víctimas de la masacre, el segundo sábado del año fue escenario del decimoséptimo aniversario del hecho que marco el curso de la historia de los playoneros. La celebración fue realizada a las 10:00 a.m. Horas antes de la llegada del sacerdote, el ambiente del pueblo era un poco tenso y triste, las calles se veían solas, además las personas tardaron en realizar sus actividades matutinas como de costumbre (barrer las puertas y buscar la leche para el desayuno), la iglesia solo la acompañaba una lúgubre soledad, sus puertas y sillas vacías eran sinónimo del dolor que le implica a las familias de las víctimas convivir con el recuerdo que les trasmite esta fecha.

Siendo las 9:30 a.m, se abren las puertas de la iglesia, momento donde varias personas en su mayoría mujeres y niños se acercan para esperar la misa, y a partir de ese acto la comunidad y cada una de las madres, hermanas, hijos y padres que perdieron a sus seres queridos fueron colmando todos los espacios de la iglesia, momentos después el sacerdote llega junto a la alcaldesa del Piñón y los representantes de la mesa de victimas municipal, quienes acompañaron también la ceremonia.

La celebración religiosa estuvo acompañada de lágrimas y mucho dolor, aún lloran los corazones de muchas familias que no saben el porqué de la masacre y por qué sus hijos, hermanos y padres debieron morir de tal manera. Mientras el sacerdote dictaba el sermón que no duro más de una hora 15 minutos, muchas caras resaltaban el dolor que implica recordar los momentos más tristes en la vida de estas personas, luego de recibir la paz y finalizada la misa, la comunidad y las autoridades presentes acordaron realizar un reparación simbólica a través de una cruz con los nombres de las 27 víctimas.

[1] Entrevista. Habitante del Playón de Orozco. 9/1/2016.

[2] Entrevista. Habitante del Playón de Orozco. 18/12/2015.

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