MINCA, MEMORIA Y CONFLICTO (2012)

2012/12/11 No Comments Proyectos

Presentación

Del conflicto en Colombia no se sabe aun sus consecuencias finales, de las regionales menos. Minca es un ejemplo de cómo el conflicto guerrillero y paramilitar cambian radicalmente la historia de un lugar, de un pueblo. La memoria en este caso se convierte en el único instrumento para tratar de menguar sus fatales consecuencias. La memoria es el proceso colectivo e individual que tiene la sociedad para recordar, analizar, justificar, evadir o acusar una acción de una persona o de un grupo de personas. Este proyecto es un intento por reconstruir desde lo visual como desde lo escrito más de dos décadas de conflicto. Varios son los interrogantes que quedan después del trabajo, varios los retos por continuar.

El primer interrogante que surge para hacer el trabajo es el de cuáles son las verdaderas causas del conflicto? Daría la impresión que en una país en donde el conflicto ha sido el pan de cada día en los últimos quinientos años, ya desde el común de la gente pasado por los académicos y sus academias y colombianos en general tuviéramos un respuesta acertada, clasificada y hasta tabulada. El segundo interrogante es cuales son las consecuencias del conflicto. También, después de tanta experiencia viviendo de, en y para el conflicto, uno esperaría a que ya tuviéramos una lista de sus consecuencias, sus respectivos análisis y formas de reparación sobre dichas consecuencias. Probablemente en esta investigación no alcancemos a dar sino algunas luces para completar lo que otros investigadores, otras instituciones vienen investigando.

En Minca: Memoria y Conflicto tratamos de investigar desde el pensar y sentir de la gente hasta un recuento histórico de la prensa. Desde estas dos posibilidades integramos parte de la jurisdicción del corregimiento de Minca: La Tagua, El Campano, Minca y Tigrera en tres momentos: El pasado cafetero, la presencia guerrillera y la incursión paramilitar. Por su puesto que es desde la memoria individual primero y colectiva después que tratamos de reconstruir el conflicto en esta región. Sin embargo, como la memoria es un producto social, que se dinamiza en la medida en que es puesta en común y en la medida en que la sociedad, cualquiera que esta sea, encuentra en dicha memoria un instrumento eficaz para solucionar o aclarar un determinado problema o por el contrario cuando la memoria colectiva, que se construye desde las memorias individuales, encuentra que hay momentos, pasajes, actos, acontecimientos, para olvida o por lo menos para evadir, pues significan un peligro para la colectividad y por ende para la individualidad, la memoria se contrae y se esconde detrás de acciones como el olvido, el temor o el miedo.

Probablemente a lo largo de este inmenso territorio las acciones de la guerrilla primero y del paramilitarismo después no fueron tan notables a la luz de la prensa escrita o de los medio de comunicación en general. Tampoco pudimos registrar de una manera más detallada dichas acciones sobre todo por la corta duración del proyecto (menos de tres meses) lo que si quedo plasmado en los cortos espacios que recorrimos fue el impacto del conflicto como consecuencia de la “ausencia del Estado” Desde los primero procesos de colonización, representados en la región por la llegada Orlando L. Flye en la Hacienda Cincinnati o de Charles H. Bowden en la Hacienda La Victoria en donde ellos eran el estado, impartían justicia, pagaban con moneda propia, crearon instituciones para mantener a sus trabajadores concentrados, es decir fueron un estado dentro de otro estado. Con la incursión guerrillera esos mismos campesinos fueron sometidos al señalamiento, a la persecución por pertenecer a un estado que no les había dado las mínimas garantías de seguridad. Con la llegada de los paramilitares es decir de otro para estado, los campesinos volvieron a ser centro del conflicto, con el agravante de que por la duración y el poder de su permanencia en la región, los campesinos se asimilaron al nuevo para estado propuesto por las AUC. Se sustituyeron los cánones mas básicos de la sociedad civil: lo público, la libertada, el orden, la diversidad, la libertad quedaron sometidos a los nuevos dictámenes del para-estado. Por medio de la intimidación y el terror las comunidades se fueron replegando o asimilando a estas nuevas formas de sociedad. Algunos fueron asesinados, otros huyeron y una gran mayoría, ante la imposibilidad de otra cosa y la complacencia del verdadero Estado, que de una u otra manera contribuyó a esta situación, las comunidades fueron adaptándose y terminaron reconociendo estos nuevos cánones.

Este es tal vez el reto más grande de las investigaciones sobre el conflicto y su articulación con la academia y las instituciones gubernamentales: cómo abordar, y resolver esta entronización colectiva de una “ontología obligada” a las que fueron sometidas las sociedades por partes de estos agentes para-estatales. La memoria es pues el principal instrumento para dar el primer paso a la comprensión y resolución del conflicto. Si bien desde las políticas de Verdad y Reparación, desde la Devolución de las Tierras, hay un paso muy grande para la reconstrucción de la verdad, aun quedan procesos por incluir en los verdaderos caminos hacia la paz.

Para leer o descargar el proyector haga clic en el siguiente enlace: Minca, Memoria y Conflicto

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